jueves, 11 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Pues comencemos esa narración que he querido escribir desde hace tiempo pero que ahora haré de manera comprimida:
Estudié, en un intento por vivir de ello, ingeniería eléctrica opción control, en palabras más llanas viene ha ser electrónica y algo más. en aquel tiempo todavía en el tecnológico de C. Madero no tenían la especialidad pura de electrónica. Entré en el 82 y la especialidad la abrieron hasta por allá del 84. De estudiante, modestia aparte, obtenía muy buenas calificaciones y esto permite que nunca falte alguien a quien asesorar por dudas que se presentan y esta actividad lo va perfillando a uno hacia la docencia de cierta forma.
Uno termina sus estudios, se titula de ingeniero y a esperar y buscar la oportunidad para ejercer la que por estudios se supone será el área en que laborará (como si todo estuviera bien planeado en el país). Entre que llevaba mis curriculums a las empresas, un buen día llega un hermano que ya laboraba como maestro en una escuela privada, a invitarme a que si me animaba a dar un par de clases de física y matemáticas. Yo que en ese momento veía la televisión sin dudarlo acepto la invitación. el dinero no sobraba en la casa y la actividad no me era tan ajena. Sin embargo, para ser sincero, no pensaba dedicarme al cien ha esta noble profesión, y más que nada porque cierto "maestros" me hacían pensar que la profesión no era lo satisfactoria que después he comprobado, me agradaba que mis apoyos a compañeros rindieran frutos y eso siempre era moralmente más que agradable. Pero pesaba más la idea de que si un maestro faltaba mucho a clases, se tardaba en llegar al salón y otras situaciones que uno observaba de estudiante, luego entonces la actividad no era deseable. No por lo menos para vivir de ello.
Así se fueron dando las cosas y cada semestre que pasaba era requerido para más horas, Luego llega la oportunidad, por medio de otro hermano que dejaba unas nueve horas en un CBTis por estudiar una maestría y pues aceptarlas me brindaba una seguridad que las escuelas privadas no daban.
Quizá ahí el error en que incurrimos. De esos tiempos a la fecha, en buena manera me convertí en un "obrero de la educación" con más de cincuenta horas semanales entre las dos y a veces tres escuelas en que impartía clases, inclusive en buen tiempo, dando clases en licenciatura. Llegué a laborar de 7 u 8 de la mañana a 10:30 de la noche. Pudiera no ser malo pero es muy difícil no perder de vista la esencial de la enseñanza, tomar ciertos vicios por tantas horas como no prepararlas adecuadamente. La constante interacción con los alumnos, los roces interpersonales con los alumnos con deficiencias graves en cuanto a conocimientos previos o con un desinterés marcado o de alguna forma rebeldes, y sobretodo la insistencia de que "si no quieres fideos, ración doble" es decir, no me entiendes la fórmula cuadrática de solución pues ahora aprende y bien la factorización, lo cual genera que a la larga uno enseña, o sólo hablar para el alumno, y el no prestar atención. La típica pregunta "no tienen dudas" se tergiversa por "pueden irse tranquilos", todo porque uno sabe en muchos de los estudiantes no existe el mínimo interés, por la razón que fuere (quizá uno lo propicia).
Así uno atraviesa por periodos de frustración moral, porque si un programa de televisión no tiene rating a otra cosa y lo quitan, pero a uno de buena y mala situación, no lo quitan y tarda uno en detectarlo en su real contexto. Porque el reconocerlo uno retoma el camino y busca lo esencial.
En conclusión, mi profesión me hizo aprender y bien las ciencias, eso me llevó indirectamente a esta gratificante profesión sobretodo debido a que reconozco que los contenidos no es lo que me falla en mi enseñanza. ¿Qué sucede? Que debemos regresar a lo esencial, el buen trato a tus alumnos, mantener el interés en su aprendizaje, que es una actividad cambiante a través del día (cada hora uno cambia de interlocutores, permite la reflexión y otras cosas más que como ya he mencionado me hacen pensar que no me equivoque al ir introduciéndome más y más en la educación).

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